Tripitaca Pagana

En este apartado incluyo la trilogía compuesta por las siguientes obras: “El regreso de Merlin y otros relatos….”, “Crónicas Corea-China, 1987-2007)" y “Gladiadores”. Todas tienen algo en común: comparten algún secreto con Hermes, el padre griego del lenguaje y la escritura. El término tripitaka es de origen sánscrito y está compuesto por dos palabras: Tri, que significa Tres, y Pitaka, que quiere decir cesta, parte, etc. Traduzcámoslo, pues, de la siguiente manera “tres cestas”.

 

PRIMERA CESTA. MERLIN NACIO EN CHINA: 

En el año 2001, cuando trabajaba de noche en la casa-oficina de la Agencia EFE en Beijing, se escucharon unos golpes en la puerta que, por su arrítmia, me trasmitieron una extraña inquietud. Debía estar pegado a mi botella de whisky como era habitual en mí en aquella época y, como era lógico, el alcohol me empujó a un encuentro con lo imprevisto sin calcular las consecuencias. Me levanté y decidí descubrir qué pasaba. El enigmático visitante  seguía golpeando la puerta insistentemente con sus incontrolados artejos y, sin pensarlo dos veces, corrí el cerrojo y me encontré cara a cara con aquel espectro. Sin duda era, por su aspecto, un estudiante universitario. Estaba pálido y temblaba. Tartamudeó unas palabras en chino y puso en mis manos un largo tubo de cartón y, sin esperar reacción alguna de mi parte, desapareció como alma que lleva el diablo. Ya en mi despacho abrí la tapa circular del tubo y saqué lo que había dentro: un gran cartel con dibujos de varios artistas asiáticos y que contenía los 30 artículos de LA DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS HUMANOS. Aquello me conmovió y empecé a pensar en los riesgos que había corrido aquel muchacho para entrar en la zona residencial donde yo vivía y depositar en mis manos aquel tesoro de incalculable valor. Las entradas del lugar donde yo trabajaba estaban fuertemente custodiadas por la policía y en la zona, donde había varias embajadas, estaban apostados, cual soldaditos de plomo, numerosos clones del Ejército de Liberación Popular. En aquel momento pensé en la suerte que corrían los estudiantes disconformes cuando eran detenidos por enfrentarse al todopoderoso y corrupto Partido Comunista. Cualquier protesta terminaba con el insumiso en algunos de los cientos de “laogais” (campos de reeducación mediante el trabajo). Por no hablar de la práctica habitual y generalizada de la tortura, del encierro de disidentes en los centros psiquiátricos y manicomios, etc. Recordé también que bajo la campaña china “Golpear Fuerte” un total de 67 delitos se castigaban con la pena de muerte. Si mal no recuerdo, en 2001, año de aquel encuentro, un total de 3.800 personas fueron ejecutadas en China. Es cierto que la pena de muerte se estaba humanizando: Ya no se ejecutaba a la gente en estadios de fútbol con un tiro en la nuca y ante miles de espectadores, tras lo cual se traficaba con sus órganos después, claro, de haber hecho pagar a la familia la costosa bala de “un presunto delincuente”. Cuando el estudiante se marchó, escribí una nota que decía algo así: ESTUDIANTES DENUNCIAN VIOLACIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS, en la que revelaba, entre otras cosas, que los universitarios estaban repartiendo a la prensa en todo Beijing un cartel en el que se protestaba, con dibujos que podían herir la sensibilidad del público, el aplastamiento de los DD.HH. en esta parte del mundo. El diario “El País” publicó, entre otros, la noticia que salió de mi casa-cuartel. Aquel visitante lunar era, sin duda, alguien de gran valor. El valiente, como sabemos todos, no es aquel que se enfrenta al enemigo con nervios de acero y sangre fría. El valiente ¡amigo valiente! es aquel que, a pesar de tener miedo, lucha por sus derechos humanos porque sabe que, aunque pierda, habrá dado la victoria a los que combaten a su lado. 

Fue por aquel cartel que escribí, años más tarde, “El Regreso de Merlín y otros relatos……”. Ese “póster”, que titulé "El Horror" –y que contrasta brutalmente con otro que representa alegóricamente la opulencia e indolencia de la otra China y que puse el nombre de "La Placidez"– lo he llevado conmigo a todas partes y lo tengo colgado siempre en el despacho de mi casa. (Para verlo ampliado "picar" en la imagen reducida). Quiero compartirlo con vosotros, en esta primera cesta, y decir - por lo menos eso es lo que yo pienso-, que ningún partido político es honorable si no incluye, como prioridad en su programa, el respeto y la ejecución de la DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS HUMANOS. 

 

 

 

El regreso de Merlin y otros relatos (Visión Libros 2007).

 

 

 

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Noticia del libro en El Diario Montañés

 

 

 

 

 

SEGUNDA CESTA.

EL PERIODISMO HA MUERTO. CRÓNICAS COREA-CHINA 1987-2007

Cuando llegué a Corea del Sur en el año 1985, el país vivía una etapa caliente -cuya temperatura subía peligrosamente  varios grados cada día-, de pre-alzamiento popular contra el sanguinario régimen castrense de Chun Doo-Hwan.  Aún la saturación no había matado al periodismo y era posible dar vida a las noticias. Estas viajaban por todo el mundo y sembraban la esperanza de que el pueblo podía acabar con las dictaduras militares. Efectivamente, en Corea así ocurrió y, en junio de 1987, se produjo un masivo y generalizado levantamiento civil que en Seúl se desarrolló así: Las principales calles del centro de la capital fueron tomadas por  millones de personas: estudiantes, amas de casa, clérigos de todas las confesiones y como no, los seguidores de los dos mayores partidos de la oposición (aún perseguidos), de tendencia socialdemócrata, encabezados por Kim Dae Jung y Kim Young Sam, futuros presidentes de la nación. A la cabeza iban como siempre estudiantes aguerridos que se jugaban la vida todos los días y que querían vengar la muerte de unos 1800 compañeros asesinados por el todopoderoso Ejército en la ciudad sureña de Kwangju el 18 de mayo de 1980. Los soldados y la policía formaban batallones interminables, al estilo de las legiones romanas, y los que estábamos presentes no sabíamos si íbamos a presenciar una matanza mucho peor que la acontecida siete años atrás o una estrepitosa caída del régimen. La multitud estaba enfurecida y dispuesta a sacrificarse para imponer un sistema de libertades políticas. Tras horas de forcejeos y dudas por parte del Ejército y la policía –que solía utilizar los gases lacrimógenos más fuertes del mundo importados de Argentina-, se produjo un auténtico milagro y las falanges, el brazo duro del poder, abrieron un enorme pasillo al ver que era imposible hacer frente al 70 por ciento de la población y permitieron que aquellos millones de ciudadanos caminaran con paso firme en dirección a Chongwade (La Casa Azul), con la determinación de prender fuego a la residencia presidencial y acabar con el dictador. Cuando Chun Doo Hwan se enteró de lo que pasaba, se subió inmediatamente a un helicóptero que sobrevoló el cielo de Seúl y no paró, hasta convertirse en un mosquito gigante, hasta posarse en lo alto de una montaña donde había un templo budista en el que buscó y encontró refugio, eso sí con su guardia pretoriana acordonando la zona.

Así acabó el régimen  militar en Corea transmitiendo en cascada, como dije antes, la esperanza al pueblo de otros  países  de que era posible acabar con las dictaduras de signo similar. Me imagino que el derrumbe de Chun Doo Hwan producirían fuertes retortijones de tripas a algunos españoles que tendrían que recordar, por la dinámica de la asociación de ideas, cómo la momia murió embalsamada en el Valle de los Caídos.

Como dije al principio, todavía en 1985 el periodismo no había muerto y era posible ir a por la noticia, no al revés, lo que ocurre ahora que, la noticia va a por ti. Debo terminar añadiendo que la máxima del periodismo: las malas noticias, son noticias, ya no es verdad. Las buenas noticias son las que lee y espera la gente. Ahora el pueblo está cansado de escuchar siempre a los mismos repetir las mismas cosas. Las cotorras  meten tanto ruido que han acabado produciendo la gran estampida. El pueblo  ya ha despertado y sabe muy bien lo que pasa. Al pueblo ya no le interesa la opinión de los grupos de poder, los banqueros, los Atlas del sistema y los nuevos inventores de la felicidad, es decir de los bóstridos que roznaron nuestros sueños.

 Tras la muerte del periodismo, ya lo único que hay que hacer es “copiar y pegar”, me explico: ir con cazos a las fuentes de Washington y recoger los trozos de carne de los leprosos de Apis (el buey sagrado de Egipto, que es buena metáfora para referirnos a los mercaderes de Wall Street y al emblemático toro de Esa Cosa). Digo con cierta pena lo de “la muerte del periodismo” porque era bella aquella época en que para conseguir una noticia no quedaba más remedio que ir al lugar donde se producía, hablar con sus protagonistas, a veces encerrados bajo arresto domiciliario, aceptar desafíos, retos y, sobre todo, vivir en un tiempo en el que se aspiraba, como algo sagrado, a la libertad de expresión, incluso saltándose las normas de los que te decían como hacer las cosas. Ahora, basta con pinchar en “google” y ver lo que ocurre en cualquier parte el mundo. Conozco a periodistas, y eso lo sabemos todos y todas que han practicado la profesión, que escriben sus noticias desde el otro extremo del mundo viendo el telediario en hoteles de cinco estrellas.

¡Ah,  se me olvidaba lo que ocurrió con Chun Doo Hwan años más tarde!: Un día los periódicos de toda Corea informaron de que el dictador, que era calvo (temori, en coreano) –por lo tanto no necesitaba afeitarse la cabeza como hacen los monjes budistas-, había dicho en su santuario que, tras leer Las Escrituras, “había alcanzado la iluminación”. Chun Doo Hwan fue condenado a muerte en 1996, poco después fue perdonado por el presidente Kim Young Sam a petición del presidente electo Kim Dae Jung, quien había sido condenado a la pena capital por el dictador veinte años atrás.

Para acabar con esta entrada un tanto amarga, leamos unos versos del poeta chino Li Po (Li Bai, 701-762?):

«Con oro amarillo y trozos blancos de jade comprábamos canciones y risas

y, ebrios meses y meses, nos burlábamos de reyes y príncipes.

Con nosotros estaban los más sabios, los más valerosos entre los Cuatro Mares,

de pensamientos tan altos como las nubes.

Pero, sobre todo, contigo me avine desde lo más hondo del alma.» 

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  PORTADA: Fotografía cedida gratuitamente al autor por cortesía de la Agencia de Noticias “YONHAP” (Corea del Sur).

La imagen fue tomada al final de la II Reunión Cumbre Intercoreana que tuvo lugar entre los días 2 y 4 de octubre de 2007 en Pyongyang. En la foto el ex presidente de Corea del Sur Roh Moo Hyun y el líder norcoreano Kim Jong Il se estrechan y alzan las manos al término del encuentro. Como fruto de esa histórica reunión, se anunció la Declaración Conjunta Sur-Norte. Ambos lados mostraron su esperanza de afianzar las relaciones bilaterales para impulsar mecanismos que lleven a la reconciliación y prosperidad conjunta. ROH MOO HYUN se suicidó, después de alejarse de sus guardaespaldas, arrojándose al vacío desde un precipicio, el 23 de mayo de 2009. El ex presidente llevaba un tiempo acosado por la prensa y la oposición que le acusaban de corrupción durante su mandato (2003-2008), y de haber favorecido, especialmente, a su esposa Kwon Yang Suk. KIM JONG IL (1941-2011), era hijo del Gran Líder Kim Il Sung. Falleció en su residencia de Pyongyang. 

PRÓLOGO: Escrito en 2009 por Alfonso Ojeda, Director del Centro Español de Investigaciones Coreanas (CEIC) y Profesor de Derecho Administrativo en la Facultad de Ciencias Económicas (Universidad Complutense de Madrid): “Javier Cortines, miembro del CEIC y profundo conocedor de la realidad coreana, sea antigua o contemporánea, ofrece al lector una valiosa relación de crónicas que ayudan a comprender mejor una secuencia importante de la historia desarrollada en la península coreana y en China. Cortines comprendió muy pronto el futuro tan prometedor que está desarrollando la República de Corea, futuro no exento de problemas y desafíos. Es un testigo privilegiado de la situación actual y, por ello, se ha convertido en un punto de referencia al cual debemos tener presente cuando analicemos la más reciente historia de Corea. Nos felicitamos, pues, de contar con su nuevo libro, escrito en lengua española que, a buen seguro, enriquecerá el todavía escaso material bibliográfico existente en los países de habla cervantina”.  

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Una de las últimas noticias que dí antes del cambio de siglo fue sobre la devolución de Macao a China, en diciembre de 1999. Fue un momento importante que marca un nuevo capítulo histórico en Extremo Oriente.

TERCERA CESTA

LA VANIDAD DE LA ESPADA. GLADIADORES

El último libro de la Tripitaka Pagana incluye dos historias: “Gladiadores” y “La Manada de Un Solo Elefante”. Ambas narraciones las escribí para contar, en clave romana y egipcia, la vida (de principios del siglo XXI) de dos amigos antagónicos: uno primitivo, brutal y salvaje; y otro un auténtico lobo estepario, uno de esos hombres que te recuerda frecuentemente, como dice el poeta, que “en un mundo perfecto siempre habrá perdedores que sin fe llamarán a las puertas del cielo”. En Gladiadores ridiculizo el comportamiento, aventuras y desventuras del gladiador Tarsos, aunque en realidad estoy describiendo episodios de la existencia de mi amigo que ocurrieron en la vida real. En La Manada de un Solo Elefante describo de forma alegórica las vicisitudes del otro compañero de viaje que, por decisión de las Parcas, descansa ahora en los Campos Elíseos. Tras esta introducción, os aconsejo que olvidéis lo que os he dicho y que leáis las historias como si las hubieran escrito hace miles de años un aedo romano y otro egipcio. Ambas “novelas cortas” tienen un denominador común: la ausencia total de moral, principios éticos, valores, etc., y son, en esencia, pornográficas. La primera, Gladiadores, podríamos situarla –tras borrar los esbozos que tracé al principio-, en la época de la vertiginosa decadencia del Imperio Romano. La segunda, La Manada de Un Solo Elefante, es una leyenda intemporal que se mueve entre laberintos donde es imposible engañar al minotauro y sueños de grandeza y poder desmesurados que muestran “AL FARAÓN” el ineludible Espejo de la Vida para que se conozca a sí mismo y, por lo tanto, la condición  humana.

En la portada de "Gladiadores" aparece una fotografía de las Cariátides tomada por Bao Yan durante una escala que hizo la pareja en Atenas en camino a su viaje a Itaca en el verano de 2007. En la página de "Libros Gratis" puede verse el reportaje "¿Es Itaca un sueño?".    

PARA ADQUIRIR O ACCEDER A UN VISTA PREVIA DE GLADIADORES, PICAR EN LA PORTADA.